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Resumen
El propósito del estudio consiste en calibrar la adopción, a cargo de los municipios portugueses, de las tecnologías 2.0 como parte de su estrategia de comunicación digital. Para ello, y tras un análisis de contenido delos 308 sitios web del país, se creó un Indicador de Web Social (ICW) que, además de ofrecer una visión de con-junto, nos posibilitó identificar qué elementos, ya sean demográficos, económicos, geográficos, tecnológicos o políticos, afectan en mayor medida a esa adopción.Los resultados indican que las redes sociales, especialmente Facebook, son el elemento más difundido,y que los factores clave en la implementación de las herramientas 2.0 se vinculan, de forma significativa,con parámetros del desarrollo tecnológico de la lo-calidad, su presupuesto y población. Estos factores apuntan al litoral y, más concretamente, al Área Metropolitana de Lisboa como el sector más destacado en cuanto al uso de la web colaborativa en sus pautas de el Gobierno. A nivel ideológico, sin embargo, no existen diferencias entre ayuntamientos gobernados por partidos de izquierda o derecha en su consideración de las funcionalidades examinadas
s es indiscutible, ya que suponen su interlocutor gubernamental y su ente de representación política más inmediatos. En el presente contexto, “las sociedades y las organizaciones son permanentemente construidas por sus miembros a través de procesos comunicativos” (Johansson, 2007: 93); una circunstancia que no es ajena a la administración pública, donde el cambio de paradigma ha ocasionado, pese a su cariz burocratizado y parco en innovación, un fuerte impacto.Según Vos (2009), las organizaciones gubernamentales han de cumplir con tres funciones a nivel comunicativo. En primer lugar, la comunicación corporativa (¿quién?) concibe la organización como un todo, incluyendo sus objetivos y la responsabilidad en su cumplimiento. En segundo lugar, la comunicación política (¿qué?) respalda las diversas áreas de actuación, como la educación, la economía, el transporte o el medio ambiente. Finalmente,la comunicación interna (¿cómo?) se ocupa de los procesos inherentes a la coordinación del organismo. Estas funciones deben ser implementadas me-diante la utilización de lo que se ha dado en denominar e-Gobierno, una innovación capaz de mejorar procesos administrativos y gestiones técnicas a nivel institucional. En este sentido, el gobierno electrónico conlleva implícitamente un doble desafío: hacer más eficiente el sector público y establecer una relación horizontal entre ciudadanos y entidades.El pilar sobre el que se sostiene el e-Gobierno es el formado por las TIC,que “prometen una transferencia de servicios más rápida, una mayor comunicación (por ejemplo, mediante la Web 2.0) y una plataforma más atractiva para el diálogo cívico” (Wang y Feeney, 2016: 297). Un elemento, la web colaborativa, resulta imprescindible para aumentar la interactividad con las audiencias y originar un mayor compromiso público, o public engagement (Rowey Frewer, 2005). Entre las herramientas 2.0 se incluyen, sucintamente, “redes sociales como Facebook y Google+, servicios de micro blogging como Twitter,blogs, wikis y sitios para compartir contenido multimedia como YouTube yFlickr” (Magro, 2012: 149).Así, las redes sociales se perciben como instrumentos para gestionar es-tratégicamente las relaciones entre administraciones y públicos digitales (Lo-vari y Parisi, 2015), y no sólo mediante la transparencia o la participación,sino también a través de la promoción de la identidad propia y la divulgaciónde actos simbólicos (DePaula, Dincelli y Harrison, 2018). Del mismo mo-do, investigaciones precedentes señalan que el elemento de la Web 2.0 másextendido entre los municipios es el concerniente a las redes.